No deja de ser curioso que la que se considera patrona de la música no tenga relación con la música misma: a pesar de una abundante iconografía que la representa sentada al órgano, ni sabía tocar este instrumento musical ni era música. La razón de este equívoco se debería a un error de transcripción de una palabra que a su vez causó un error de traducción que se remonta a la Edad media y ha perdurado hasta nuestros días.
<i>Cantantibus organis, Cecilia virgo in corde suo soli Domino decantabat dicens: fiat Domine cor meum et corpus meum inmaculatum ut non confundar.</i>
La primera de estas palabras en realidad sería, en los códices más antiguos, <i>candentibus</>. La traducción resultante pasa a ser -aprox.- de la tierna:
"...Mientras sonaban los instrumentos musicales, la virgen Cecilia cantaba en su corazón a su único Señor diciendo: que el Señor haga inmaculados mi corazón y mi cuerpo para que no quede yo confundida..."
...a la trágica:
"...Bajo los instrumentos de tortura incandescentes, la virgen Cecilia cantaba en su corazón a su único Señor diciendo "
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